Bangladés: superpoblación y amabilidad / Bangladesh: overpopulation and friendliness

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Bangladés, asentado en el mayor delta fluvial del planeta, es un país donde la densidad humana impresiona tanto como la calidez de sus habitantes. Con millones de personas concentradas en un territorio reducido, sus ciudades pueden parecer abrumadoras a primera vista. Sin embargo, detrás del bullicio surge una amabilidad constante: miradas curiosas, gestos espontáneos y una hospitalidad que desarma.

El país está marcado por tres ríos colosales: Padma Ganges en la India), Meghna y Jamuna que modelan un paisaje fértil y, a la vez, frágil frente a inundaciones y ciclones. También alberga un récord natural poco conocido: la playa continua más larga del mundo, la de Cox’s Bazar, una franja de arena que se extiende a lo largo de unos 120 kilómetros.

Bangladesh, set within the world’s largest river delta, is a country where population density overwhelms as much as the warmth of its people reassures. With millions living in such a compact territory, its cities can feel intense at first glance. Yet behind the constant bustle lies an unfailing kindness: curious looks, spontaneous gestures, and a hospitality that disarms even seasoned travelers.

The nation is shaped by three mighty rivers the Padma, Meghna, and Jamuna, which create a landscape both fertile and vulnerable to floods and cyclones. Bangladesh also holds a lesser-known natural record: the world’s longest uninterrupted beach, the 120-kilometre stretch of sand at Cox’s Bazar.


Mi ruta incluyó Dhaka, Sreemangal, Khulna, Bagerhat, Chittagong y Cox’s Bazar. En la capital, el caos urbano convive con una energía creativa que se respira en mercados y calles sin descanso. Sreemangal ofrece un respiro verde entre plantaciones de té; Khulna y Bagerhat conectan con la historia islámica y Chittagong revela el pulso portuario del país. Cox’s Bazar invita a detenerse ante un litoral que parece infinito.

En todos estos lugares encontré la misma constante: una población que, pese a las dificultades diarias, conserva una sorprendente capacidad de ternura y ayuda. Viajar por Bangladés es descubrir que, incluso en medio del exceso, la humanidad puede ser lo que mejor define a un país.

My route took me through Dhaka, Sreemangal, Khulna, Bagerhat, Chittagong, and Cox’s Bazar. In the capital, urban chaos mixes with a palpable creative energy in markets and streets that never seem to rest. Sreemangal offers a green pause among tea plantations; Khulna and Bagerhat connect travelers with the Islamic heritage and Chittagong reveals the country’s port-driven pulse. Cox’s Bazar invites one to slow down before a shoreline that feels endless.

Across all these places, one constant remained: a population that, despite daily challenges, maintains a remarkable capacity for tenderness and help. Traveling through Bangladesh is a reminder that even amid excess, humanity can be a country’s most defining feature.



Turkmenistán: mármol, arena y fuego / Turkmenistan: marble, sand and fire

Turkmenistán es un país de contrastes marcados, donde conviven herencias persas, un islam moderado y un legado soviético aún visible. La riqueza en gas y petróleo ha impulsado una modernización acelerada que busca proyectar una imagen de prosperidad y control.

La capital, Ashgabat, es el principal ejemplo de esta apuesta: una ciudad de mármol blanco, repleta de monumentos y avenidas amplísimas, que impresiona tanto como desconcierta por su escasa actividad en las calles.

Turkmenistan is a country defined by striking contrasts, where Persian heritage, a moderate form of Islam and the lingering influence of the Soviet era coexist. Its vast reserves of gas and oil have driven rapid modernization, shaping an image of controlled prosperity.

The capital, Ashgabat, is the clearest example of this ambition: a city built in white marble, filled with oversized monuments and broad avenues that impress as much as they puzzle, largely due to the limited activity visible in its streets.

En el corazón del desierto del Karakum se encuentra el Cráter de Darvaza, un pozo en llamas abierto accidentalmente en los años setenta y convertido hoy en uno de los lugares más icónicos del país. Su fuego constante recuerda tanto la fuerza del subsuelo turkmeno como los efectos imprevistos de la explotación energética.

In the heart of the Karakum Desert lies the Cráter de Darvaza, a burning gas crater created accidentally in the 1970s and now one of the country’s most iconic sites. Its perpetual flames highlight both the power of Turkmenistan’s underground wealth and the unforeseen consequences of energy exploitation.

Más al este, las ruinas de Merv ofrecen un contrapunto histórico. Fue uno de los grandes centros de la Ruta de la Seda y llegó a ser una de las ciudades más pobladas del mundo medieval. Sus restos evidencian el peso que esta región tuvo en el desarrollo de Eurasia.

Further east, the ruins of Merv provide historical depth. Once a major hub on the Silk Road and among the largest cities of the medieval world, Merv’s remains testify to the region’s long-standing influence across Eurasia.

Entre modernidad, desierto infinito y un pasado monumental, Turkmenistán se presenta como un país único y difícil de clasificar.

Balancing monumental modernity, endless desert and a storied past, Turkmenistan stands as a uniquely and complex destination.

Comoras, las islas olvidadas / Comoros, forsaken islands

Las islas Comoras son uno de los países más olvidados del planeta. Un punto perdido en el mapa, al que rara vez llega alguien que no sea comorense, contrabandista o diplomático despistado. También es uno de los más pobres, más subdesarrollados y, digámoslo sin rodeos, más dejados de la mano de Dios. Un archipiélago polvoriento en medio del océano Índico, formado por tres islas principales y una cuarta, Mayotte, que los franceses se quedaron como quien no quiere la cosa. Los comorenses la siguen reclamando con dignidad, pero también con una resignación tan africana como inevitable. Hasta ahora, sin mucho éxito, claro.

The Comoros are one of the most forgotten countries on the planet. A spot lost on the map, rarely visited by anyone who isn’t Comorian, a smuggler, or a confused diplomat. It is also one of the poorest, most chaotic, and most forsaken places you could stumble upon. A dusty archipelago adrift in the Indian Ocean, made up of three main islands and a fourth, Mayotte, which the French held on to as if by accident. The Comorians still claim it with dignity, though also with the kind of resignation that feels as African as it is unavoidable. So far unsuccessfully, no surprise.

Gran Mezquita de Moroni

Con semejante carta de presentación, pocos turistas sensatos pensarían en hacer las maletas para ir allí. Y sin embargo, en estos lugares el viajero que no se asusta con facilidad puede encontrar algo que empieza a escasear en el mundo actual: autenticidad. La verdadera, sin hoteles boutique ni cruceros. Una autenticidad que te mira con los ojos desconfiados del pescador que nunca ha visto una cámara réflex, y con la sonrisa desdentada del niño que juega entre chatarra y gallinas.

With such a calling card, few sensible travelers would dream of packing their bags to go there. And yet, the kind of traveler who doesn’t scare easily might just find something here that’s not easy to find nowadays: authenticity. No boutique hotels, no cruise ships. Just raw, unvarnished truth, the kind that looks at you through the wary eyes of a fisherman who’s never seen a DSLR camera, and grins at you with the toothless smile of a child playing between scrap metal and chickens.

Lago Salé, Gran Comora
Bouni Beach, Gran Comora

El islam, suave y africano, lo envuelve todo. Hay un perfume raro en el aire, mezcla de especias, sal marina y miseria antigua. La cultura es un híbrido entre lo árabe y lo bantú, y la naturaleza, cuando la basura no la tapa del todo, resulta casi insultantemente bella: playas vírgenes, selvas intactas y volcanes dormidos bajo el sol.

Con algo de limpieza y un sistema de transporte que no dependiera tanto del viento ni de la suerte, Comoras estaría más cerca del paraíso, pero eso, por ahora, es pedir mucho. Salvo la capital, Moroni, caótica, sucia y con un cierto encanto inexplicable, recomiendo la costa norte y el volcán Karthala: son lugares que aún no se han rendido del todo al abandono.

En resumen, no es un destino para cualquiera. Pero si eres de los que viajan con los ojos abiertos y la mochila ligera, Comoras te recompensa con algo raro: la sensación de estar viendo un mundo que se desvanece.

Islam, soft, edged and African, wraps itself around everything. There’s a strange scent in the air, a mix of spices, sea salt, and ancient poverty. The culture is a blend of Arab and Bantu, and the landscape, when not hidden by litter, is almost beautiful: untouched beaches, pristine jungles, and dormant volcanoes basking in the sun.

With a bit of cleaning up and a transport system that didn’t depend on the wind or dumb luck, Comoros might inch closer to paradise. But for now, that’s asking too much. Aside from the capital, Moroni, chaotic, dirty, and with a certain inexplicable charm, I recommend the northern coast and Mount Karthala: places that haven’t yet completely surrendered to neglect.

In short, it’s not a destination for everyone. But if you’re the kind who travels with open eyes and a light pack, Comoros might just reward you with something rare: the feeling that you’re catching a glimpse of a world slipping away.

Volcán Karthala

Mauricio, perdida en el Indico / Mauritius, lost in the Indian Ocean

Templo hindú y edificios de oficinas en Port Louis

Perdida en el Océano Índico… Viendo el mapa, esa bien podría ser la idea que le viene a uno en la cabeza: lejos de tierra continental, a unas cuantas horas de avión de cualquier ciudad de importancia. Esa idea cambia nada más salir del aeropuerto principal, situado en el sur de la isla, adentrándose en su poblaciones, barrios y principales atracciones. Sociedades offshore, turismo masivo e inmigración del subcontinente indio, han cambiado totalmente el perfil de lo que hace muchos años debió ser una isla virgen, algo exótico por explorar y por disfrutar.

Pero estaba en mi ruta y no podía ignorarla… Mauricio es una de esas islas que uno imagina con palmeras dobladas por el viento y rubias nórdicas tostándose al sol. Bonita es, no cabe duda, una naturaleza espectacular, un mar de postal y algunos templos hindúes que la llenan de color, aunque, en mi humilde opinión, las expectativas generadas no se lleguen a alcanzar. Algo insípido se percibe. Algo falta o quizá sobra… Fue antigua colonia francesa, inglesa, y quién sabe por cuántas manos más pasó. Hoy día los cañones han sido sustituidos por cócteles con sombrillita, y las conquistas imperiales por hordas de turistas en chanclas que se creen exploradores porque nadan con delfines en excursiones organizadas. Mauricio es lo que pasa cuando el edén se alquila por semanas y se paga con tarjeta.

Lost in the Indian Ocean… Looking at the map, that might well be the idea that comes to mind: far from the mainland, a few hours by plane from any major city. That idea changes as soon as you leave the main airport, located in the south of the island, and enter its towns, neighborhoods, and main attractions. Offshore companies, mass tourism, and immigration from the Indian subcontinent have completely changed the profile of what many years ago must have been a virgin island, an exotic place ready to be explored and enjoyed.

It was on my route, and I couldn’t ignore it… Mauritius is one of those islands you imagine with wind-bent palm trees and blonde Nordic women basking in the sun. It’s beautiful, no doubt about, with spectacular nature, a picture-postcard sea, and a few colorful Hindu temples, although the expectations generated aren’t met, in my humble opinion. There’s a hint of insipidity about it. Something is missing or over… It was once a French and English colony, and who knows how many other hands it passed through. Today, the canyons have been replaced by cocktails under umbrellas, and the imperial conquests by hordes of flip-flop-clad tourists who think they’re explorers because they swim with dolphins on organized day-trips. Mauritius is what happens when Eden is rented by the week and paid by card.

Cascada Chamarel

Seychelles, el paraíso existe / Paradise exists

Uno se va de Seychelles, pero no del todo. Como si las islas no soltaran totalmente a quien las ha mirado con verdadera atención. Mahé y La Digue, dos islas diferentes y complementarias.

En Mahé todo lo cubre una frondosidad exuberante. Las playas, en cambio, son lo opuesto: un vacío apacible. En La Digue, uno avanza en bicicleta como se avanza por un recuerdo, lentamente. Las rocas de granito son su icono, desgastadas por los siglos y salpicadas por la espuma, como un decorado casi irreal.

One leaves Seychelles, but not completely. As if the islands never fully let go those who have truly looked at them. Mahé and La Digue, two different and complementary islands.

On Mahé everything is covered in lush vegetation. The beaches, on the other hand, are the opposite: a peaceful emptiness. On La Digue, one advances on a bicycle as one advances through a memory, slowly. The granite rocks are its icon, worn by centuries and dotted with foam, like an almost unreal backdrop.

Fishers in Mahé Island

Granite rocks on Source d’Argent Beach, La Digue island

Burundi, corazón africano / Burundi, African heart

Es fácil enamorarse en Burundi, dejarse el corazón en este pequeño y superpoblado país del centro-este de África. Y lo es por múltiples razones: en primer lugar por lo desconocido que es. Cuando llegas y empiezas a adentrarte por sus caminos y cruzarte con sus gentes, descubres una dulzura en su paisaje, en sus colinas, en su frondosidad, en su ritmo de vida y en las sonrisas de sus habitantes, que te sorprenden y te hacen reflexionar sobre los motivos de ese desconocimiento generalizado.

It’s easy to fall in love in Burundi, to leave your heart in this small, overpopulated country in east-central Africa. And it’s for many reasons: first, because of how unknown it is. When you arrive there and begin to explore its roads and meet its people, you discover a sweetness in its landscape, its hills, its lush vegetation, its pace of life, and the smiles of its inhabitants, which surprise you and make you reflect on the reasons for the widespread ignorance.

Roads of Burundi

Muchos son los atributos de Burundi: sus montañas de postal, el inmenso lago Tanganica, sus famosos tamborileros, su carreteras, que son un improvisado estudio de fotografía, lo verde de su entorno natural… Pero por encima de todo ello me quedo con la amabilidad y simpatía de sus gentes, auténticos sufridores de un pasado triste y sangriento, pero cargados de alegría y esperanzados por el futuro. Burundi es la guinda a un inolvidable viaje por África.

Burundi has many attributes: its picture-postcard mountains, the immense Lake Tanganyika, its famous drummers, its roads, which are like makeshift photography studios, its verdant natural surroundings. But above all, I choose the kindness and warmth of its people, true sufferers of a sad and bloody past, yet filled with joy and hope for the future. Burundi is the icing on the cake for an unforgettable trip through Africa.

Burundi drummers
Lake Tanganyika

Sudán del Sur / South Sudan

Difícil describir con pocas palabras o ponerle título a un viaje por el más reciente país del mundo; viajar por el país africano es como volver al pasado varias decenas de años, es retroceder al África de las tribus, de las chozas, del ganado, de los conflictos fronterizos, de la corrupción salvaje. Nada nuevo, dirán algunos, pero sí que lo es… Sudán del Sur es el segundo país menos desarrollado del planeta, por mí debería ser el primero. Una vez que sales de la capital, Juba, que concentra todo el desarrollo que experimenta el país, encuentras el África más duro, pero también el más auténtico.

Hard to describe in a few words or to give a title to a trip through the world’s newest country. Traveling through this African nation is like going back several decades, like going back to the Africa of tribes, huts, cattle, border conflicts, and savage corruption. Nothing new, some might say, but it is… South Sudan is the second least developed country on the planet, but for me it should be the first. Once you leave the capital, Juba, which is the center of all the development the country is experiencing, you find the harshest Africa, but also the most authentic.

Nilo Blanco, Juba
Juba, Konyo Konyo market

Lo más bello e inolvidable de Sudán del Sur, lo que te deja una marca indeleble en la retina son los campos de ganado de sus tribus. No es un país fácil para el viajero independiente, antes diría que resulta casi imposible moverse por él sin un guía, no tanto por la logísitica o la infraestructura como por la dificultad de conseguir permisos y salvar controles policiales o militares sin ser devuelto al punto de origen. No es infrecuente terminar en una comisaría o incluso en un calabozo por algún “problemilla” administrativo como, por ejemplo, no haberse registrado como extranjero visitante durante los primeros tres días, algo que nadie te dice con antelación… Todo ello se soluciona contratando los servicios de un guía con vehículo, lo que no es precisamente barato…

The most beautiful and unforgettable thing about South Sudan, what leaves an indelible mark on your retina, are the cattle camps of its tribes. It’s not an easy country for the independent traveler; I’d even say it’s almost impossible to travel without a guide, not so much due to logistics or infrastructure, but rather due to the difficulty of obtaining permits and passing police or military checkpoints without being stopped and returned to your point of origin. It’s not uncommon to end up in a police station or even in a cell due to some administrative “small issues,” such as, for example, not having registered as an alien visitor for the first three days, something no one tells you in advance. All of this can be resolved by hiring the services of a guide with a vehicle, which isn’t exactly cheap.

Dinka village

Pero Sudán del Sur atesora un potencial de naturaleza y diversidad tribal espectacular. Los campos de ganado de los dinka y los mundari son la principal razón, de momento, para visitar el país, una experiencia única, inenarrable, que envuelve los cinco sentidos. ¿Y el futuro? El país posee unos parque nacionales inexplotados, con una abundante fauna y flora. Según dicen, similares en riqueza y variedad a los de Kenia o Tanzania. Boma es el más famoso, aunque de momento el acceso a él está limitado. La inestabilidad política es el mayor freno a su desarrollo. La seguridad, la voluntad y la cooperación serán claves en su promoción como reservas de primer nivel en el continente africano.

But South Sudan holds spectacular natural potential and tribal diversity. The cattle camps of the Dinka and the Mundari are the main reason, so far, to visit the country, a unique, indescribable experience that engages all five senses. And the future? The country has unexploited national parks with abundant flora and fauna. According to many locals, they are similar in richness and variety to those of Kenya or Tanzania. Boma is the most famous, although access to it is currently restricted. Political instability is the biggest obstacle to its development. Security, will, and cooperation will be key to promoting them as world-class game reserves on the African continent.

Mundari cattle camp

Somalia: Somaliland & Mogadiscio

Visitar Somalia ha sido una de esas experiencias que no se olvidan, sobre todo por haberlo hecho en mitad del Ramadán, algo que le da aún más pureza, si cabe. Mucha gente se soprende ante un viaje a un lugar como Somalia, un país con muy mala fama, con una reputación de violencia, de peligro… No niego que el riesgo de un atentado está ahí, pero no hay más que mirar atrás para ver que la estadística no es peor que la de otros lugares del mundo donde la lacra del terrorismo ha golpeado. Sin lugar a dudas la capital, Mogadiscio, es el lugar en teoría maldito, una ciudad grande, polvorienta y en ruinas, la más peligrosa del mundo decía un artículo hace tiempo… Como casi siempre, la fama no se corresponde con la realidad, pues aunque es indudable que la guerra civil ha dejado escenarios de película bélica, edificios que parecen coladores y el mayor número de controles policial-militares que hemos visto en nuestra vida, también es cierto que el gobierno somalí lleva años tratando de mejorar la seguridad y fomentar el desarrollo, lo que está logrando con esfuerzo y dedicación. En ningún momento hemos sentido miedo, hemos encontrado a gente encantadora y rincones inesperadamente bellos como el faro, la playa de Lido y el incomparable mercado de pescado, donde abundan los atunes, doradas… y tiburones frescos.

Visiting Somalia has been one of those unforgettable experiences, especially because it happened in the middle of Ramadan, which makes it even purer, if possible. Many people are surprised about traveling to a place like Somalia, a country with a very bad reputation, synonym of violence, of danger… I don’t deny that the risk of an attack is there, but you only have to look back to see that the statistics are no worse than those of other places in the world where the scourge of terrorism has struck. Without a doubt, the capital, Mogadishu, is the theoretically cursed place, a large, dusty, and ruined city, the most dangerous in the world, according to an paper article some time ago… As almost always, fame doesn’t correspond to reality, because although it’s undeniable that the civil war has left behind war movie sets, buildings that look like colanders, and the largest number of police-military checkpoints we’ve ever seen, it’s also true that the Somali government has been trying to improve security and promote development for years, which it is achieving with effort and dedication. At no point did we feel afraid, we found lovely people and unexpectedly beautiful places like the lighthouse, Lido beach and the incomparable fish market, where fresh tuna, sea bream… and shark abound.

Mogadishu Lighthouse, Somalia
Fresh shark

Hay otras partes de Somalia dignas de ser visitadas, por supuesto, aunque no es un país fácil, con infraestructuras anticuadas y dañadas por la guerra. No todos los lugares son seguros además. Puntlandia, Jubalandia… Es un país muy extenso. Otra de las zonas a las que se puede acceder con facilidad es Somalilandia, una región autodeclarada independiente, sin el reconocimiento de ningún país del mundo. La capital, Hargeisa, es vibrante, las pinturas rupestres de Laas Geel son sublimes y la bonita ciudad portuaria de Berbera es entrañable, una mezcla de ruina y encanto.

There are other parts of Somalia worth visiting, of course, although it’s not an easy country, with rundowned and war-damaged infrastructure. Not everywhere is safe either. Puntland, Jubaland… It’s a vast country. Another easily accessible area is Somaliland, a self-declared independent region, unrecognized by any country in the world. The capital, Hargeisa, is vibrant, the rock paintings at Laas Geel are sublime, and the pretty port city of Berbera is endearing, a mix of ruin and charm.

Berbera, Somaliland, Somalia
Laas Geel paintings

Yibuti, salida al mar / Djibouti, gate to the sea

Yibuti es la puerta al Cuerno de África: un pequeño país de gran valor estratégico por su ubicación entre dos continentes, Asia y África. Tanto es así, que superpotencias como Francia, EEUU y China han situado bases militares allí, por razones geopolíticas. Este hecho es una de las fuentes de ingresos de Yibuti, al igual que la de ser, en la práctica, el puerto marítimo de Etiopía, su salida al mar.

Djibouti is the gate to the Horn of Africa: a small country of great strategic value due to its location between two continents: Asia and Africa. It is so a key issue, that superpowers like France, the US, and China have established military bases there for geopolitical reasons. This fact is one of Djibouti’s sources of income, as is the fact that it is, in practice, Ethiopia’s seaport, its gateway to the sea.

Lago Assal

El lago Assal, uno de los puntos fuertes del país junto al lago Abbe, es el más salado del mundo después de los lagos antárticos y está a nada menos que 150m bajo el nivel del mar, en el punto más bajo del continente africano. Es un lugar de una belleza extraña, inigualable.

Lake Assal, one of the country’s highlights along with Lake Abbe, is the saltiest lake in the world after the Antarctic and lies a whopping 150 meters below sea level, the lowest point on the African continent. It is a place of strange, unparalleled beauty.

Tadjoura, Djibouti

La pequeña ciudad costera de Tadjoura, frente a la capital, al otro lado de la gran bahía, es una pequeña y tranquila localidad de marcado acento árabe, rodeada de aguas turquesa y playas de arena blanca, llena de mezquitas y cabras, que rivalizan con sus habitantes por ocupar los lugares más bellos y emblemáticos. Tadjoura es un remanso de paz a un paso de ferry de la principal ciudad del país.

The small coastal town of Tadjoura, facing the capital, on the other side of the large bay, is a quiet little village with a distinctly Arabic accent, surrounded by turquoise waters and white-sand beaches, full of mosques and goats, rivaling with its inhabitants to occupy the most beautiful and emblematic spots in town. Tadjoura is a haven of peace just a ferry ride from the country’s main city.

Libia, destino único / Libya, unique destination

Libia, en el momento actual, es un lugar único. Un país dividido en dos partes, con dos gobiernos, dos ejércitos, dos bancos centrales, dos bloques de aliados externos… Pero lo más sorprendente de todo es que la vida transcurre como un remanso de paz, desde hace ya más de cuatro años, como dos hermanos que se dejan de hablar pero han enterrado el hacha de guerra, a la espera de una reconciliación. El viajero que llega a Trípoli no llega a ser consciente de la situación si nadie le explica que el 80% del territorio (aunque solo el 30% de la población) vive bajo el mando de otros gobernantes desde Bengasi, muy lejos dentro del mismo país… Esquizofrénico verdad? Sí, pero tranquilo y pacífico, gracias a la más efectiva de las medicaciones: el deseo de paz y unificación de la población en las dos partes.

Libya is a unique place today. A country divided in two parts, with two governments, two armies, two central banks, two blocks of external allies… But the most surprising thing of all is that life has been going on in peace for more than four years now, like two brothers who stop talking but have buried the hatchet, waiting for a reconciliation. The traveller who arrives in Tripoli is not aware of the situation if no one explains to him that 80% of the territory (although only 30% of the population) lives under the command of other rulers from Benghazi, far away whithin the same nation…Schizophrenic, right? Yes, but calm and peaceful, thanks to the most effective of medications: the desire for peace and unification of the population on both sides.

Fish restaurant in Tripoli

Libia atesora gente muy acogedora, gente alegre, hospitalaria al máximo, que se desvive por dar una buena imagen al visitante, todo ello bajo el cielo azul y junto a las plácidas aguas del Mediterráneo… Han pasado ya muchos años de la guerra de 2011 y ya hay ganas de resurgir.

Libya has a very welcoming, cheerful and extremely hospitable people who go out of their way to give a good image to visitors, all under the blue sky and by the calm waters of the Mediterranean… Many years have passed since the war of 2011 and there is a desire to re-emerge.

Leptis Magna, Libia

Sabratha, Libia

Un país bellísimo, marcado por la historia: beréberes, fenicios, romanos, vándalos, árabes, españoles, turcos, italianos, ingleses… con el Mediterráneo de frente y con el desierto del Sáhara de fondo. Un destino altamente recomendable: Leptis Magna, Sabratha, Trípoli, Gasr Kabaw, Gasr Nalut, Gasr Al Hajj, Ghadamis… Historia, amabilidad, azul y arcilla: Libia.

A beautiful country, marked by history: Berbers, Phoenicians, Romans, Vandals, Arabs, Spanish, Turks, Italians, English… with the Mediterranean in front and the Sahara desert in the background. A highly recommended destination: Leptis Magna, Sabratha, Tripoli, Gasr Kabaw, Gasr Nalut, Gasr Al Hajj, Ghadamis… History, kindness, blue and clay: Libya.

Gasr Al Hajj, Libya