Comoras, las islas olvidadas / Comoros, forsaken islands

Las islas Comoras son uno de los países más olvidados del planeta. Un punto perdido en el mapa, al que rara vez llega alguien que no sea comorense, contrabandista o diplomático despistado. También es uno de los más pobres, más subdesarrollados y, digámoslo sin rodeos, más dejados de la mano de Dios. Un archipiélago polvoriento en medio del océano Índico, formado por tres islas principales y una cuarta, Mayotte, que los franceses se quedaron como quien no quiere la cosa. Los comorenses la siguen reclamando con dignidad, pero también con una resignación tan africana como inevitable. Hasta ahora, sin mucho éxito, claro.

The Comoros are one of the most forgotten countries on the planet. A spot lost on the map, rarely visited by anyone who isn’t Comorian, a smuggler, or a confused diplomat. It is also one of the poorest, most chaotic, and most forsaken places you could stumble upon. A dusty archipelago adrift in the Indian Ocean, made up of three main islands and a fourth, Mayotte, which the French held on to as if by accident. The Comorians still claim it with dignity, though also with the kind of resignation that feels as African as it is unavoidable. So far unsuccessfully, no surprise.

Gran Mezquita de Moroni

Con semejante carta de presentación, pocos turistas sensatos pensarían en hacer las maletas para ir allí. Y sin embargo, en estos lugares el viajero que no se asusta con facilidad puede encontrar algo que empieza a escasear en el mundo actual: autenticidad. La verdadera, sin hoteles boutique ni cruceros. Una autenticidad que te mira con los ojos desconfiados del pescador que nunca ha visto una cámara réflex, y con la sonrisa desdentada del niño que juega entre chatarra y gallinas.

With such a calling card, few sensible travelers would dream of packing their bags to go there. And yet, the kind of traveler who doesn’t scare easily might just find something here that’s not easy to find nowadays: authenticity. No boutique hotels, no cruise ships. Just raw, unvarnished truth, the kind that looks at you through the wary eyes of a fisherman who’s never seen a DSLR camera, and grins at you with the toothless smile of a child playing between scrap metal and chickens.

Lago Salé, Gran Comora
Bouni Beach, Gran Comora

El islam, suave y africano, lo envuelve todo. Hay un perfume raro en el aire, mezcla de especias, sal marina y miseria antigua. La cultura es un híbrido entre lo árabe y lo bantú, y la naturaleza, cuando la basura no la tapa del todo, resulta casi insultantemente bella: playas vírgenes, selvas intactas y volcanes dormidos bajo el sol.

Con algo de limpieza y un sistema de transporte que no dependiera tanto del viento ni de la suerte, Comoras estaría más cerca del paraíso, pero eso, por ahora, es pedir mucho. Salvo la capital, Moroni, caótica, sucia y con un cierto encanto inexplicable, recomiendo la costa norte y el volcán Karthala: son lugares que aún no se han rendido del todo al abandono.

En resumen, no es un destino para cualquiera. Pero si eres de los que viajan con los ojos abiertos y la mochila ligera, Comoras te recompensa con algo raro: la sensación de estar viendo un mundo que se desvanece.

Islam, soft, edged and African, wraps itself around everything. There’s a strange scent in the air, a mix of spices, sea salt, and ancient poverty. The culture is a blend of Arab and Bantu, and the landscape, when not hidden by litter, is almost beautiful: untouched beaches, pristine jungles, and dormant volcanoes basking in the sun.

With a bit of cleaning up and a transport system that didn’t depend on the wind or dumb luck, Comoros might inch closer to paradise. But for now, that’s asking too much. Aside from the capital, Moroni, chaotic, dirty, and with a certain inexplicable charm, I recommend the northern coast and Mount Karthala: places that haven’t yet completely surrendered to neglect.

In short, it’s not a destination for everyone. But if you’re the kind who travels with open eyes and a light pack, Comoros might just reward you with something rare: the feeling that you’re catching a glimpse of a world slipping away.

Volcán Karthala

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